









Dando las 9:10 p.m dio apertura a su show; vistiendo un pantalón negro, una camisa negra y una camiseta blanca, como parte de su escenario contaba con dos sillones de color amarillo, una mesa con un mantel negro y sobre esta un vaso rojo, dos reflectores y un pedestal para su micrófono era lo suficiente para armonizar el show, sin dejar a un lado el talento y la agilidad que lo caracterizan para convertir situaciones difíciles de la vida cotidiana al lado opuesto con risas, el comediante hizo énfasis que hasta el momento había sido el foro más grande en donde se ha presentado.
Dio inicio con una particular situación que recientemente le acaba de suceder y es que en un reality show de los más exitosos “La Casa de los Famosos México” tuvo una interacción con Abel mejor conocido como “Abelito” uno de los habitantes de este proyecto, la dinámica consistió en que el comediante le realizo una llama a Abel “Abelito” ya que son amigos de hace tiempo, pero el participante lo confundió con su padre, por lo que al principio él se había ilusionado mucho, pese a esta situación Daniel Sosa relata que recibió mucho hate por parte del público del realiy, por lo cual sosa expone que el no tuvo nada que ver en la dinámica más que seguir instrucciones, posteriormente Daniel tuvo que pedir a la producción que llevaran a los familiares del habitante para poder “remediar” lo que él no había hecho y de alguna forma parar el hate contra él.
Sin duda desde el primer minuto el comediante arranco provocando risas en los asistentes atraves de sus anécdotas, Daniel sosa es uno de los comediantes más populares de México, conocido por su humor ácido y su capacidad para conectar con el público, compartió sus experiencias como joven-adulto, su relación con su familia y amigos, y su visión del mundo, atraves de situaciones “graciosas-chistosas”.
Guadalajara fue el punto de partida para la gira de Daniel Sosa y su regreso a los escenarios como standupero después de algún tiempo de ausencia.
La comedia, en nuestros tiempos, puede ser un arma de doble filo. Pero el comediante lo sabe, pero su virtud reside en que, al burlarse de sí mismo, crea un vínculo genuino y más íntimo con el público en lugar de atacarlo.
