
Con la llegada del invierno, el Pacífico mexicano se transforma y Costalegre se reafirma como uno de los destinos privilegiados para presenciar el avistamiento de ballenas, uno de los fenómenos naturales más impresionantes del mundo marino. En esta franja costera de Jalisco, las aguas se convierten en refugio temporal de estos gigantes del mar, ofreciendo un espectáculo que combina naturaleza, calma y asombro.
La temporada inició oficialmente el 8 de diciembre con el arribo de las ballenas jorobadas, que recorren miles de kilómetros desde el Pacífico norte como parte de su ruta migratoria anual. Durante su estancia, encuentran en la región un entorno propicio para reproducirse, parir y acompañar a sus crías en sus primeras semanas de vida, consolidando a Costalegre como un punto clave de este ciclo natural.
De diciembre a marzo, con mayor concentración entre enero y febrero, es posible observar comportamientos característicos como saltos, coletazos y salidas a la superficie. Los avistamientos pueden realizarse desde distintos puntos de la costa o mediante tours especializados operados por prestadores certificados, que siguen lineamientos estrictos de respeto, seguridad y conservación de la especie.
La temporada de ballenas coincide además con uno de los mejores momentos para descubrir la región y destinos cercanos como Puerto Vallarta, gracias a su clima templado y paisajes prácticamente intactos. El avistamiento se integra así a una experiencia de viaje que privilegia el contacto con la naturaleza, el turismo responsable y el disfrute consciente del entorno, dejando en los visitantes un recuerdo imborrable del Pacífico mexicano.
