Dom. Jul 21st, 2024

Si bien es cierto que la formación bruta de capital fijo (inversión) en México cierra el segundo trimestre de 2023 (2T2023) con un crecimiento de 6.5% respecto al primer trimestre de 2023 con una comparación anual, que creció en 20.7% respecto al mismo periodo del año anterior, la realidad del caso es que la inversión privada representa 22% del PIB, desde 21% en el trimestre anterior mientras que la inversión pública representa 2.8% del PIB, desde 2.7% en el 1T2023.


Lo cierto es que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) atribuyó este incremento al reflejo de las obras de infraestructura y las primeras señales del impacto del nearshoring que en este caso se refiere a que las cifras indican que el 53% del impulso del crecimiento económico proviene de la inversión, el 44% del consumo privado y solo el 3% del consumo del gobierno.


Para ser más claros los inversionistas privados están invirtiendo como nunca lo habían hecho, sobre la base de las perspectivas positivas que se han configurado en el país por los procesos de relocalización industrial, o nearshoring, que han cambiado radicalmente la perspectiva del país.
Estamos hablando de que esa inversión privada representa la fuente principal del crecimiento en el país ya que representa prácticamente el 90% del total mientras que la inversión pública representa poco más del 10%.


Es por eso por lo que los analistas de México ¿cómo vamos? señalan que al interior esta variación anual es producto de un incremento de 18.3% en la inversión pública y de 20.9% en la privada y que la inversión en el 2T2023 equivale al 24.9% del PIB nacional por lo que el Semáforo económico de inversión se encuentra en verde.


Sin duda, agregan que la inversión en México cargó con estragos que iniciaron antes de la crisis ocasionada por la pandemia de Covid-19 pero lo que no es seguro que el repunte observado en el 2T2023 deba ser sostenido para impactar en la calidad de los empleos y la competitividad de la economía mexicana en el mediano y largo plazo.


Y las cifras del INEGI apuntan a que el sector externo de la economía ya no fue un factor que haya impulsado al crecimiento, sino al revés, tiene una contribución negativa en el PIB en 4.9 puntos porcentuales durante el primer semestre del año, tanto por el mayor volumen de importaciones como por el decrecimiento del ritmo de las exportaciones.


Lo realidad es que, al observar los niveles de inversión, lo que se puede advertir es que el sector privado está invirtiendo como nunca en la historia con el pero de que la situación más adversa para ellos en las últimas décadas con lo ha dejado claro en las declaraciones de organizaciones empresariales.

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