Dom. Jul 21st, 2024
Fotografía por Aldo Sánchez

Para el presidente del Consejo de Desarrollo Agropecuario y Agroindustrial de Jalisco (CDAAJ) Andrés Canales Leaño, la variabilidad climática y las fluctuaciones económicas están sacudiendo el panorama agrícola en México este año. Con la sequía afectando los ciclos de cultivo y el constante vaivén entre el dólar y el peso, los productores se enfrentan a desafíos significativos que amenazan la estabilidad del sector.

«Este año, el florecimiento del mango ha experimentado un retraso de dos meses en comparación con el año anterior, lo que perturba los calendarios comerciales y afecta los precios para los productores. Sin embargo, la sequía no discrimina y su impacto se extiende más allá de los mangos, afectando a cultivos clave como los granos, el aguacate, los berries y el tomate. Aunque algunos de estos cultivos se benefician de técnicas de agricultura protegida, la disponibilidad de agua y las condiciones climáticas aún los afectan directamente.»comento el presidente del CDAAJ Andrés Canales

El presidente de la entidad no ve un aumento sustancial en los precios para los consumidores, estimando solo un modesto aumento del 2% al 3%. Sin embargo, la disminución proyectada del 10% en la productividad agrícola en Jalisco plantea preocupaciones sobre la disponibilidad de alimentos, especialmente cuando se considera el impacto en la producción de proteína animal como huevos y pollos.

La situación se complica aún más por las tensiones en el mercado laboral agrícola. Con un déficit de mano de obra estimado entre el 8% y el 10%, los productores están recurriendo a soluciones creativas, como programas piloto que permiten la contratación de trabajadores temporales de Centroamérica. Aunque estos programas han tenido éxito limitado hasta ahora, las autoridades están considerando expandirlos para abordar el déficit laboral en el sector.

Además, el contexto económico global, marcado por la volatilidad del dólar y la incertidumbre sobre el futuro, plantea desafíos adicionales. Mientras que la devaluación del peso frente al dólar puede ser beneficiosa para los exportadores en ciertos aspectos, también aumenta los costos de producción al encarecer los insumos importados. La presidenta electa ha salido a calmar a los empresarios, pero las preocupaciones sobre la fuga de capitales persisten, lo que subraya la necesidad de una colaboración estrecha entre el sector privado y el gobierno para mantener la estabilidad económica.

La agricultura mexicana se encuentra en un punto de inflexión este año, con desafíos tanto climáticos como económicos que amenazan con afectar la productividad y la estabilidad del sector. La búsqueda de soluciones innovadoras y la colaboración entre todos los actores involucrados serán fundamentales para mitigar los impactos negativos y garantizar un suministro alimentario seguro y sostenible para el país.

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