Mié. Abr 2nd, 2025
Cortesía UNICEF

El número de víctimas del terremoto de magnitud 7,7 que sacudió el centro de Myanmar sigue en aumento, con un saldo de al menos 1700 muertos y 3400 heridos, según informes oficiales. A esta catástrofe se suma la crisis humanitaria previa, con casi 20 millones de personas ya en situación vulnerable. Las labores de rescate continúan en las ciudades de Mandalay y Nay Pyi Taw, donde los equipos internacionales enfrentan dificultades debido a los daños en la infraestructura aeroportuaria. Mientras tanto, en Bangkok, Tailandia, también afectada por el sismo, se reportan 17 muertos y 76 trabajadores desaparecidos tras el colapso de un edificio en construcción.Las organizaciones humanitarias han hecho un llamado urgente para la provisión de refugio, agua potable y asistencia médica. La ONU ha enviado tres toneladas de suministros médicos y el Programa Mundial de Alimentos inició la distribución de ayuda en Nay Pyi Taw. Sin embargo, los esfuerzos de socorro se ven obstaculizados por la inestabilidad política en Myanmar, donde el conflicto entre la junta militar y los grupos rebeldes dificulta el acceso de la ayuda a las zonas afectadas. A pesar de un llamado al cese al fuego, el régimen sigue realizando ataques aéreos, incluso en regiones cercanas al epicentro del sismo.La crisis impacta especialmente a mujeres y niños, quienes enfrentan mayores riesgos de violencia y falta de acceso a servicios de salud. La Organización Mundial de la Salud ha solicitado ocho millones de dólares para responder a la emergencia en los próximos 30 días, incluyendo la atención traumatológica y la prevención de enfermedades. Mientras Myanmar lucha por sobreponerse a la tragedia, los expertos advierten que cada minuto cuenta para salvar vidas y mitigar los efectos devastadores del terremoto.

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